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  Tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos (NE GEP)  

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¿Qué son los tumores NE GEP?

Los tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos (NE GEP) son tumores raros, por lo general de crecimiento lento, que se producen en el páncreas y en el tracto gastrointestinal, el cual está formado por el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. Los tumores NE GEP incluyen tumores carcinoides y tumores endocrinos pancreáticos (también llamados tumores de células de los islotes pancreáticos).


El sistema digestivo
(cortesía de Jones and Bartlett Publishers)

En circunstancias normales, las células neuroendocrinas del páncreas y del sistema gastrointestinal producen hormonas y otras sustancias químicas potentes que ayudan a regular diversas funciones que mantienen al cuerpo en buen estado. Se cree que los tumores NE GEP surgen a partir de células neuroendocrinas. Cuando aparecen, los tumores a veces tienen la capacidad de producir un exceso de proteínas y otras sustancias, lo que causa diversos síntomas en todo el cuerpo.

Estadísticas

Los tumores carcinoides son más frecuentes que los tumores endocrinos pancreáticos. Se encuentran en alrededor de 1 o 2 de cada 100 000 personas en los Estados Unidos. Se producen con mayor frecuencia en el apéndice, el intestino delgado y el recto. Estos tumores tienden a crecer con lentitud; de hecho, se cree que muchas personas tienen tumores carcinoides pequeños que nunca causan problemas de salud. Sin embargo, dado que es imposible distinguir entre esos tumores carcinoides no cancerosos (benignos) y los que son potencialmente cancerosos (malignos), todos los tumores carcinoides que se descubran deben tratarse como si tuvieran potencial de malignidad.

Los tumores endocrinos pancreáticos se encuentran en alrededor de 4 de cada millón de personas. Se han descrito varios tipos de tumores endocrinos pancreáticos. Los tipos que ocurren con mayor frecuencia comprenden:

  • Insulinomas: estos tumores predominan en personas de 30 a 60 años de edad. Se encuentran con frecuencia un poco mayor en las mujeres. Los pacientes con un insulinoma por lo general buscan atención médica debido a síntomas de hipoglucemia.
  • Gastrinomas: estos tumores predominan en personas de 45 a 50 años de edad. Son un poco más frecuentes en varones que en mujeres. Los gastrinomas pueden encontrarse dentro del páncreas en sí o en un área inmediatamente adyacente al mismo. Quienes tienen gastrinoma típicamente presentan síntomas de hipersecreción ácida.
  • VIPomas: estos tumores secretan una sustancia llamada péptido intestinal vasoactivo (vasoactive intestinal peptide [VIP]) que puede causar diarrea abundante.
  • PPomas: estos tumores también se llaman tumores endocrinos pancreáticos no funcionantes. No secretan hormonas específicas, pero pueden detectarse por su producción de una proteína llamada polipéptido pancreático.
  • Glucagonomas: estos tumores son menos frecuentes que otros tumores endocrinos pancreáticos. Los pacientes con glucagonomas a menudo tienen concentraciones de azúcar más altas que lo normal y con frecuencia se les asigna el diagnóstico de diabetes. Otro síntoma frecuente de los glucagonomas es una erupción en la piel.

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Factores de riesgo

Ciertas afecciones que afectan a varios miembros de una familia pueden aumentar el riesgo de una persona de presentar un tumor NE GEP. Una afección genética relacionada con tumores endocrinos pancreáticos es la neoplasia endocrina múltiple tipo 1 (multiple endocrine neoplasia type 1 [MEN1]), un raro trastorno genético hereditario vinculado con tumores en el páncreas y en las glándulas paratiroides e hipófisis. Alrededor del 20% de los gastrinomas y 7 a 8% de los insulinomas se relacionan con MEN1. Se dispone de pruebas genéticas para detectar mutaciones en el gen MEN1, que están comprendidas en esta enfermedad.

Las afecciones que afectan la producción de ácido en el estómago, como el síndrome de Zollinger-Ellison, la gastritis y la anemia perniciosa, también pueden aumentar el riesgo de aparición de tumores carcinoides gástricos.

Pruebas de detección

Lamentablemente, no hay una prueba de detección general para verificar si hay tumores NE GEP. Sin embargo, mientras se descubra un tumor más precozmente, más alta es la probabilidad de que una persona sobreviva. Por esta razón, las personas que notan síntomas de tumores NE GEP deben comentarlos de inmediato con su doctor.

Síntomas

Los tumores NE GEP a menudo no producen síntomas en etapas tempranas de la enfermedad. Cuando aparecen síntomas, generalmente se originan por las cantidades mayores que lo normal de una hormona particular, o de varias hormonas, producidas por las células tumorales. Los efectos del tumor varían dependiendo del tipo de hormona que se esté produciendo en exceso.

Los tumores carcinoides pueden secretar demasiada hormona serotonina. Las cantidades altas de serotonina, así como de otras sustancias menos bien caracterizadas en la sangre, pueden causar síndrome carcinoide, que incluye:

  • Rubor en la cara y el cuello
  • Diarrea
  • Con menor frecuencia, respiración sibilante parecida al asma

En quienes han presentado síndrome carcinoide durante muchos años también pueden producirse un enfermedad de una válvula del corazón, y otros trastornos del corazón. El síndrome carcinoide por lo general aparece cuando los tumores carcinoides se han diseminado hacia otras partes del cuerpo. Cuando los tumores se han diseminado, se dice que se metastatizado. El síndrome por lo general ocurre en pacientes con carcinoides metastáticos en el intestino delgado o el apéndice y, rara vez ocurre, si es que llega a hacerlo, en pacientes con tumores carcinoides metastáticos en los bronquios o el recto.

Los insulinomas secretan grandes cantidades de la hormona insulina. Las concentraciones altas de insulina pueden causar azúcar bajo en la sangre, que a su vez produce:

  • Alteraciones de la visión
  • Debilidad
  • Sudoración
  • Confusión
  • Con menor frecuencia, convulsiones

Los síntomas a menudo ocurren temprano por la mañana, o por la noche, cuando las concentraciones de azúcar en la sangre son más bajas.

Los gastrinomas liberan cantidades altas de gastrina, lo que causa hipersecreción de ácido en el estómago. Esto puede producir:

  • Dolor en el abdomen
  • Diarrea
  • Aparición de úlceras pépticas, un síndrome que también se conoce como síndrome de Zollinger-Ellison

Los VIPomas secretan una hormona llamada péptido intestinal vasoactivo (VIP). Los pacientes con VIPomas pueden tener el síndrome de Verner-Morrison, que se caracteriza por diarrea secretoria abundante.

Los glucagonomas secretan cantidades altas de la hormona glucagon. El glucagon causa concentraciones altas de azúcar en la sangre, y diabetes. Los pacientes con glucagonomas pueden presentar una erupción en la piel, llamada eritema migratorio necrolítico. Esto se produce en la parte baja del tronco, en la región glútea, el perineo y los muslos. Un dermatólogo puede diagnosticarlos. Los pacientes quizá también pierdan peso.

Por qué aparecen tumores NE GEP (causas)

Se cree que los tumores NE GEP surgen a partir de células neuroendocrinas que crecen de una manera no controlada y forman tumores. No se entiende por completo qué hace que estas células escapen a los frenos normales que evitan que crezcan de manera incontrolable.

Los genes defectuosos a menudo participan en la aparición de tumores, y se han identificado varios genes que contribuyen a la formación de tumores NE GEP. Algunos de estos genes se relacionan con el trastorno hereditario, neoplasia endocrina múltiple tipo 1 (MEN1), que aumenta el riesgo de aparición de tumores endocrinos pancreáticos. Las mutaciones en un gen llamado MEN1 participan en la causa de la formación de estos tumores.

Cómo se diagnostican los tumores NE GEP (diagnóstico)

Si una persona tiene síntomas que pueden originarse por un tumor NE GEP, el doctor llevará a cabo pruebas en la sangre y la orina a fin de determinar si tal vez hay un tumor de ese tipo. Estas pruebas miden las cantidades de ciertas hormonas y otras sustancias relacionadas con tumores NE GEP. Las concentraciones anormales de una hormona particular pueden ayudar a orientar hacia la presencia de un tipo específico de tumor NE GEP.

Por ejemplo, los tumores carcinoides liberan grandes cantidades de serotonina. Esta hormona se desintegra en sustancias químicas más pequeñas. Uno de estos subproductos químicos es el ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA), que puede detectarse en la orina. La prueba de laboratorio que se usa con mayor frecuencia para detectar tumores carcinoides mide la cantidad de 5-HIAA en la orina durante un período de 24 horas. Sin embargo, la prueba de 5-HIAA no siempre descubre tumores carcinoides, en particular si están en los pulmones, el estómago o el recto.

Otra sustancia que puede indicar la presencia de un tumor carcinoide (así como otros tipos de tumores neuroendocrinos) es la cromogranina A (CgA). Las concentraciones de CgA en la sangre pueden medirse para detectar la presencia de un tumor NE GEP. Dado que la CgA también puede estar alta en varias otras afecciones, no es específica para tumores neuroendocrinos, y en general no se usa como una prueba de detección ni como una prueba diagnóstica.

Para determinar dónde está el tumor, qué tan grande es, y si se ha diseminado, el doctor se fundamenta en diversos recursos.

  • Endoscopia. Este procedimiento comprende el uso de un endoscopio (un tubo delgado con una luz en el extremo). Este instrumento puede usarse para localizar dónde está un tumor en el tracto gastrointestinal. La endoscopia se usa con mayor frecuencia para detectar tumores carcinoides gástricos o rectales. Puesto que el intestino delgado es difícil de visualizar, la endoscopia quizá no permita detectar carcinoides del intestino delgado.
  • Tomografía computarizada (CT) e imágenes por resonancia magnética (MRI). Estas pruebas de obtención de imágenes se usan para obtener imágenes del tracto gastrointestinal y el páncreas. Pueden usarse para encontrar el tumor primario y para determinar si el tumor se ha diseminado.
  • Centelleografía de receptores de somatostatina (Octreoscan®). La centelleografía de receptores de somatostatina (somatostatin receptor scintigraphy [SRS]) es otra técnica que se usa para identificar tumores NE GEP. Muchos tumores NE GEP contienen proteínas llamadas receptores de somatostatina. Estos receptores se unen a la hormona somatostatina, que se produce de manera natural en el cuerpo. Los receptores de somatostatina también se unen a medicamentos similares a la somatostatina, como el octreótido, que se llaman análogos de la somatostatina. Para realizar SRS, el octreótido se marca con una sustancia radiactiva llamada indio-111, y se inyecta en una vena. El octreótido radiomarcado viaja por el torrente sanguíneo hasta que se encuentra con un tumor que contiene receptores de somatostatina y se une a ellos. Después se usa un dispositivo que mide la radiación para detectar el octreótido radiomarcado, lo que revela dónde está el tumor en el cuerpo. El isótopo radiactivo se desintegra y se elimina del cuerpo en algunos días, por lo que se considera seguro. Este estudio también puede utilizarse para determinar si pueden usarse análogos de la somatostatina en el tratamiento de tumores NE GEP, puesto que los tumores que transportan receptores de somatostatina tienen más probabilidades de mostrar respuesta que los que no los transportan.

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Cómo se tratan los tumores NE GEP (tratamiento)

Los tumores NE GEP se tratan con diversos métodos, entre ellos intervención quirúrgica y tratamientos médicos, como análogos de la somatostatina, tratamiento con interferón, quimioterapia y radioterapia.

A continuación se listan estos tratamientos en orden de frecuencia decreciente de uso.

  • Intervención quirúrgica. Siempre que es posible se efectúa intervención quirúrgica para extirpar el tumor. Si el tumor se puede extirpar por completo, la operación puede potencialmente curar la enfermedad. Incluso si no puede extirparse el tumor completo, puede considerarse la práctica de la intervención quirúrgica "para disminuir el volumen del tumor" a fin de eliminar tanta masa del tumor como sea posible. Esto puede ayudar a aliviar algunos síntomas, a veces durante un período prolongado, puesto que muchos tumores crecen con lentitud.

  • Embolización. La embolización se efectúa en algunos pacientes que presentan metástasis en el hígado. Este procedimiento bloquea mecánicamente el riego de sangre hacia las metástasis en el hígado, lo que hace que disminuyan de tamaño y se hagan menos activas. Un radiólogo intervencionista por lo general realiza la embolización, y esta última puede efectuarse con quimioterapia o sin ella.

  • Análogos de la somatostatina. Además de su uso como un recurso diagnóstico, el análogo de la somatostatina octreótido puede usarse para aliviar síntomas desencadenados por las cantidades altas de diversas hormonas producidas por células del tumor neuroendocrino.

    La hormona somatostatina inhibe los efectos de muchas otras hormonas en el cuerpo. Hace esto al unirse a receptores de somatostatina que se encuentran sobre las células tumorales, lo que evita la liberación de hormonas. Los análogos de la somatostatina, como el octreótido, actúan de la misma manera que la somatostatina.

    Se usa octreótido en lugar de somatostatina en el tratamiento de tumores NE GEP porque el cuerpo desintegra con rapidez la somatostatina: la somatostatina generalmente sólo dura uno a dos minutos, y por ende no puede controlar los síntomas durante un período prolongado. El octreótido persiste mucho más tiempo y es un medicamento mucho más eficaz para tratar los síntomas de tumores NE GEP. Ahora se dispone de una forma de octreótido de liberación lenta y acción prolongada. Puede inyectarse por vía intramuscular una vez al mes en lugar de tres veces al día, como era el caso con la formulación subcutánea.

    Los análogos de la somatostatina son más útiles para reducir los síntomas, como la diarrea grave y el rubor, de tumores NE GEP funcionales (p. ej., tumores carcinoides y VIPomas metastáticos).

    Hay algunas pruebas de que los análogos de la somatostatina también pueden inhibir el crecimiento del tumor: al menos durante cierto tiempo.1-5 Se necesita más investigación para evaluar este efecto.

    Si bien el octreótido puede usarse sin riesgos durante períodos más prolongados, muchos pacientes en estudios clínicos que recibieron tratamiento a largo plazo presentaron cálculos en la vesícula biliar, aunque pocos pacientes requirieron tratamiento. Los pacientes pueden experimentar náuseas, dolor en el abdomen, acumulación de gas, estreñimiento, vómitos, dolor en el momento de la inyección, y concentraciones altas o bajas de azúcar en la sangre.

  • Interferón alfa. El interferón es una sustancia natural producida por los glóbulos blancos del cuerpo que combaten la infección. También puede estimular al sistema inmunitario para combatir el cáncer. Un tipo de interferón (el interferón alfa) parece inhibir la liberación de hormonas a partir de células tumorales, y quizá también sea capaz de controlar el crecimiento de tumores NE GEP.6 Sin embargo, el interferón puede causar efectos secundarios, como síntomas parecidos a los de la gripe, y fatiga extrema.

    Algunos de los estudios efectuados sugieren que la combinación de interferón alfa y análogos de la somatostatina quizá sea más eficaz que el uso de uno u otro tratamiento solo.7-9

  • Quimioterapia. Se han usado diversos medicamentos quimioterápicos para tratar tumores NE GEP. En muchos regímenes de quimioterapia estándar se utilizan combinaciones de medicamentos que incluyen los medicamentos estreptozocina (Streptozotocin, Zanosar), doxorrubicina (Adriamycin), 5-fluorouracilo (5-FU), o dacarbazina (DTIC-Dome, DIC, imidazol carboxamida). Si bien son útiles en pacientes seleccionados, el éxito general de ese tipo de regímenes ha sido mixto, y se están investigando de manera activa tratamientos potencialmente más eficaces y menos tóxicos.10-15

  • Radioterapia. Los rayos X y otros tipos de radiación pueden usarse para tratar tumores NE GEP.

    La radioterapia con haz externo, en la cual se usa un aparato para enviar un haz de radiación a fin de matar células tumorales, a veces se usa para aliviar síntomas de la enfermedad, y es en particular útil en pacientes que tienen metástasis en los huesos.

Recursos

Si tiene más dudas respecto a los tumores NE GEP, debe hablar primero con su profesional del cuidado de la salud, porque él o ella entiende sus necesidades médicas específicas. El Internet es otra buena fuente de información sobre tumores NE GEP, y ofrece maneras de ponerse en contacto con otros pacientes y familias para compartir experiencias, recursos y apoyo.

Ciertos enlaces que aparecen en este sitio conducen a recursos localizados en servidores mantenidos por terceros, sobre los cuales Novartis Pharmaceuticals Corporation no tiene control. Como tal, Novartis Pharmaceuticals Corporation no respalda la exactitud ni cualquier otro aspecto de la información contenida en esos servidores.

The Carcinoid Cancer Foundation
Ofrece investigación y educación acerca de tumores carcinoides.
http://www.carcinoid.org

National Organization for Rare Disorders (NORD)
La NORD incluye varios tipos de tumores NE GEP en su base de datos de enfermedades raras, y a cambio de una cuota simbólica le enviará un informe completo por correo electrónico o por fax.
http://www.raredisease.org

Society for Endocrinology
Una asociación profesional cuya afiliación está abierta para cualquier persona que trabaje en un campo relacionado con la endocrinología en cualquier lugar del mundo y en cualquier etapa de su carrera. Los beneficios que brinda la afiliación comprenden un boletín, reuniones profesionales, capacitación, y establecimiento de contactos.
http://www.endocrinology.org

Referencias
1. Saltz L, Trochanowsky G, Buckley M, et al. Octreotide as an antineoplastic agent in the treatment of functional and nonfunctional neuroendocrine tumors. Cancer. 1993;72:244-248.
2. Arnold R, Trautmann ME, Creutzfeldt W, et al. Somatostatin analogue octreotide and inhibition of tumor growth in metastatic endocrine gastroenteropancreatic tumors. Gut. 1996;38:430-438.
3. Di Bartolomeo M, Bajetta E, Buzzoni R, et al. Clinical efficacy of octreotide in the treatment of metastatic neuroendocrine tumors. Cancer. 1996;77:402-408.
4. Erikkson B, Renstrup J, Iman H, et al. High-dose treatment with lanreotide treatment in patients with advanced neuroendocrine gastrointestinal tumors: Clinical and biological effects. Ann Oncol. 1997;8:1041-1044.
5. Faiss S, Rath U, Mansmann U, et al. Ultra high dose lanreaotide treatment in patients with metastatic neuroendocrine gastroenteropancreatic tumors. Digestion. 1999;60:469-476.
6. Oberg K. Interferon in the management of neuroendocrine GEP-tumors. Digestion. 2000;62(suppl 1);92-97.
7. Joensun H, Katka K, Kujari H. Dramatic response of a metastatic carcinoid tumor to a combination of interferon and octreotide. Acta Endocrinol (Copenh). 1992;126:184-185.
8. Janson ET, Oberg K. Long-term management of the carcinoid syndrome. Treatment with octreotide alone and in combination with alpha-interferon. Acta Oncol. 1993;32:225-229.
9. Frank M, Klose KJ, Wied M, et al. Combination therapy with octreotide and alpha-interferon: Effect of tumor growth in metastatic endocrine gastroenteropancreatic tumors. Am J Gastroenterol. 1999;94:1382-1387.
10. Moertel C, Hanley J. Combination chemotherapy trials in metastatic carcinoid tumor and the malignant carcinoid syndrome. Cancer Clin Trials. 1979;2:327-334.
11. Engstrom P, Lavin P, Moertel C, Folsch E, Douglass H. Streptozocin plus fluorouracil versus doxorubicin therapy for metastatic carcinoid tumor. J Clin Oncol. 1984;2:1255-59.
12. Moertel C, Lefkopoulo M, Lipsitz S, Hahn R, Klaassen D. Streptozocin-doxorubicin, stretpozocin-fluorouracil, or chlorozotocin in the treatment of advanced islet-cell carcinoma. N Engl J Med. 1992;326:519-23.
13. Cheng P, Saltz L. Failure to confirm major objective antitumor activity of streptozocin and doxorubicin in the treatment of patients with advanced islet cell carcinoma. Cancer. 1999;86:944-8.
14. Bukowski R, Tangen C, Peterson R, et al. Phase II trial of dimethyltriazenoimidazole carboxamide in patients with metastatic carcinoid. A Southwest Oncology Group study. Cancer. 1994;73:1505-8.
15. Ramanthan R, Cnaan A, Hahn R, Carbone P, Haller D. Phase II trial of dacarbazine (DTIC) in advanced pancreatic islet cell carcinoma. Study of the Eastern Cooperative Oncology Group E-6282. Ann Oncol. 2001;12:1139-43.

Recursos
Artículos
Benali N, et al. Somatostatin receptors. Digestion. 2000;62:27-32.
De Vries H, Verschueren RCJ, Willemse PHB, et al. Diagnostic, surgical and medical aspect of the midgut carcinoids. Cancer Treat Rev. 2002;28:11-25.
Kulke MH. Neuroendocrine tumors: clinical presentation and management of localized disease. Cancer Treat Rev. 2003;29:363-370.
Kulke MH and Mayer RJ. Carcinoid tumors. N Engl J Med. 1999;340:858-868.
Oberg K. Neuroendocrine gastrointestinal tumors. Ann Oncol. 1996;7:453-463.

Libros
Alexander HR and Jensen RT. Pancreatic endocrine tumors. En: DeVita VT, et al, eds. Cancer Principles and Practice. 6th ed. Philadelphia:Lippincott Williams &Wilkins;2001:1788-1813.
Jensen RT and Doherty GM. Carcinoid tumors and the carcinoid syndrome. En: DeVita VT, et al, eds. Cancer Principles and Practice. 6th ed. Philadelphia:Lippincott Williams &Wilkins;2001:1813-1833.

Fuentes en Internet
The Carcinoid Cancer Foundation, www.carcinoid.org

Touroutoglou N, Arcenas A, Ajani J, MD Anderson Cancer Center, Houston. Neuroendocrine tumors of the gastrointestinal tract: comprehensive review, http://www.cancernetwork.com/textbook/morev18.htm

Arnold R. Diagnosis and management of neuroendocrine tumors. http://www.medscape.com/viewarticle/420088?src+search

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